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La modernización de la sociedad actual está sujeta a una serie de cambios culturales y/o sociológicos que repercuten directamente en los hábitos y preferencias alimentarias de las personas. Son varios los estudios que afirman que cada vez se dedica menos tiempo a la compra, preparación y elaboración de los alimentos, empleando alternativas a los alimentos saludables, como son los procesados, fáciles de preparar y rápidos de consumir (tradicionalmente llamados fast food).

Estos nuevos patrones de alimentación se basan en un consumo excesivo de alimentos de origen animal, especialmente de carnes y derivados, y alimentos con gran cantidad de azucares simples y grasas saturadas. Suelen ser hábitos alimentarios propios de las sociedades del norte de Europa o cultura anglosajona y se alejan del patrón de una dieta saludable. [i]

Es conveniente saber, que hay una relación directa importante entre los hábitos alimentarios y el desarrollo de enfermedades en la población de los países industrializados.[ii] Según diversos estudios, el 42% de las muertes se produce por enfermedades cardiovasculares relacionadas con una inadecuada alimentación (obesidad, hipertensión arterial, diabetes mellitus tipo 2, dislipemia, hiperuricemia, intolerancia a los hidratos de carbono).[iii] [iv] . Incluso, factores relacionados con la alimentación están presentes en un porcentaje significativo en  los casos de cáncer en los países desarrollados.[v]

 

Desde la Organización Mundial de la Salud (OMS) se indica que La obesidad ha alcanzado proporciones epidémicas a nivel mundial, y cada año mueren, como mínimo, 2,8 millones de personas a causa de la obesidad o sobrepeso. Aunque anteriormente se consideraba un problema asociado a los países de altos ingresos, en la actualidad la obesidad también es prevalente en los países de ingresos bajos y medianos. Algunos datos de interés preocupantes que menciona dicha organización son:[vi]

  • En 2014, más de 1900 millones de adultos tenían sobrepeso y más de 500 millones eran obesos
  • En 2015, 42 millones de niños menores de cinco años tenían sobrepeso en todo el mundo
  • A nivel mundial, el sobrepeso y la obesidad causan más muertes que la insuficiencia ponderal
  • Las elecciones de los niños, su dieta y el hábito de realizar actividades físicas dependen del entorno que les rodea
  • Una dieta saludable puede contribuir a prevenir la obesidad y el sobrepeso
  • La actividad física regular ayuda a mantener un cuerpo sano

Como indica esta prestigiosa institución, la degeneración del patrón alimentario tradicional perjudica a la población, especialmente a aquellos sectores más susceptibles de ser influidos por el entorno como es el caso de los niños y adolescentes. Paradójicamente, son uno de los grupos poblacionales que más necesitan una alimentación saludable que contribuya a un crecimiento y desarrollo óptimos. [vii]

Ante tales evidencias, la dieta mediterránea (DM) se plantea como un modelo de alimentación saludable[viii]. La DM es un patrón dietético y cultural que ha estado asociada tradicionalmente a hábitos alimenticios saludables y  caracterizado por un alto aporte energético a base de cereales, aceite de oliva, hortalizas y frutas, con un menor consumo de carne y una mayor dependencia a las grasas vegetales que a las grasas de origen animal.[ix]

[i] Diaz AA, Travé TD. [Quality of dietary habits (adherence to a mediterranean diet) in pupils of compulsory secondary education]. An Sist Sanit Navar. abril de 2010;33(1):35-42.

[ii] Rubio MA, Babín F, López de Carrión R, Rueda A, Avellaneda A, Valor S, et al. Hábitos alimentarios en la población urbana de Madrid. Estudio EPCUM (I): estimación de energía y macronutientes. End Nutr. 2000;47:205-10.

[iii] Sáez T, Suárez C, Blanco F, Gabriel R. Epidemiología de las enfermedades cardiovasculares en la población anciana española. Rev Esp Cardiol. 1998;51:864-73. 9. Hubert HB, Feinlib M, McNamara PM, C

[iv] Hubert HB, Feinlib M, McNamara PM, Castelly WP. Obesity as independent risk factor for cardiovascular disease. A 26 follow-up of participants in Framingham Study. Circulation. 1983;67:966-77

[v] Key TJ, Allen NE, Spencer EA, Travis RC. The effect of diet on risk of cancer. Lancet. 2002;360:861-8.

[vi] http://www.who.int/features/factfiles/obesity/es/

[vii] Durá Travé T. Ingesta de energía y nutrientes en los alumnos de educación secundaria obligatoria. Anales de Pediatría. enero de 2001;54(6):547-54.

[viii] Ros Rahola E, Fisac C, Pérez-Heras A. ¿Qué es realmente la dieta mediterránea? FMC. 1998;5:557-71.

[ix] Helsing E. Traditional diets and disease patterns of the Mediterranean, circa 1960. Am J Clin Nutr. junio de 1995;61(6 Suppl):1329S – 1337S.

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